La Caminera
Nina Cervantes, La Primera Voz Femenina que Conquistó el Coloso de Santa Úrsula
La locutora asegura que tiene todo para ser la voz del mundial, ¿por qué lo dice? No te pierdas la entrevista.La locución deportiva en México cambió para siempre con la llegada de Nina Cervantes al Estadio Azteca. Reconocida como la Voz Oficial de las Águilas del América, Nina ha logrado algo que parecía imposible: inyectar una energía totalmente nueva al sonido local.
En entrevista, la americanista de corazón confesó que su llegada no fue fácil. Implicó un proceso de casting de seis meses y la dura tarea de suceder a Don Melquiades, una institución que ocupó el puesto durante 53 años.
La Revolución de la Voz: Cambiar el Guion Tras 53 Años
Cuando Don Melquiades, una figura cuya voz era sinónimo no solo del estadio sino de la publicidad y la televisión por décadas, decidió retirarse y falleció poco después, el Club y el estadio buscaron algo "completamente diferente". Buscaban a alguien que entendiera el nuevo mundo digital, la liga femenina y la necesidad de una voz fresca.
Nina se convirtió en la persona ideal para este reto. Ella misma se dio cuenta de que el fútbol mexicano no realizaba dinámicas comunes en otras partes del mundo, como cantar las alineaciones. Inspirada en estadios internacionales, como el Santiago Bernabéu, donde corean "Con el número siete, Cristiano Ronald...", Nina tropicalizó la idea. Hoy en día, la afición canta las alineaciones tanto en los partidos varoniles como en la Liga Femenil, creando un ambiente espectacular cuando ella menciona: "Con el número nueve, Henry...".
De la Banda MS a Henry Martín: El Hilo Negro del América
Una de las contribuciones más emotivas de Nina al Club América fue la adopción del tema "Mi Mayor Anhelo". Tras varios intentos fallidos de implementar cánticos de otros clubes (como "Sara perquo" del Milán o "Sweet Caroline"), la canción de la Banda MS llegó de forma espontánea.
Nina se sintió tan conmovida por la letra que la escuchó como una dedicación mutua: el América a la afición, los jugadores al escudo. Comenzaron a ponerla al final de las victorias, y justo después de su adopción, el equipo se fue en racha, logrando el tricampeonato. La canción se ha convertido en un himno que el estadio corea con karaoke y luces encendidas al medio tiempo.
Detrás del Micrófono: Locura en Vivo y el Sueño del 2026
Ser la Voz del Estadio Azteca no es solo un privilegio, sino también un acto de malabarismo logístico. Nina trabaja a nivel de cancha durante la previa y sube a la cabina al arranque del partido. Ella misma controla su micrófono y confesó que, debido a la naturaleza en vivo, no puede ir al baño ni respirar tranquilamente. De hecho, contó la anécdota de que una vez se metió a hacer pipí en el baño de la cabina y, justo en ese momento, cayó un gol.
En cuanto a su corazón americanista, es un "no negociable" que su pareja sea Chiva. Además, su pasión a veces le ha jugado malas pasadas, dejando el micrófono abierto para juzgar a jugadores o gritarle a la pantalla "¡Qué guapa y goleadora!" tras un gol de época de Irene Guerrero.
Finalmente, sobre la inminente remodelación del Azteca, Nina ha alzado la mano para lograr la "culminación de todo este proceso": ser la voz inaugural de la Copa del Mundo 2026. De concretarse, se uniría al legado de Don Melquiades, quien fue la voz de los dos mundiales anteriores en el Azteca. Para Nina, decretar que estará ahí, incluso si es solo para anunciar un hipotético juego entre México y Kuwait, es un sueño hecho realidad.
El Legado de la Voz con Pasión
El éxito de Nina Cervantes radica en que no solo lleva la voz, sino también la pasión americanista al campo. Ha sido un proceso arduo, adaptándose a los estrictos protocolos de Concacaf y FIFA (que son más serios que el de la Liga MX, donde tiene más libertad para decir "¡el golazazazo de Henry Martín!"). Pero lo que realmente la impulsa es su amor por el Club, especialmente por figuras como Henry Martín, a quien considera el mejor jugador que ha visto en su puesto. Nina no busca "llenar los zapatos" de su antecesor, sino consolidar unos zapatos nuevos, que llegaron "para hacer ruido y quedarse".